
Medios violentos
PASCUAL SERRANO/SANTIAGO ALBA.
Los medios de comunicación pueden en algunas situaciones llegar a ser grandes aliados de la guerra y de la agresión. Este es el enfoque que evalúan los autores del libro: Medios Violentos. Palabras e imágenes para la guerra, Pascual Serrano y Santiago Alba. La publicación fue recientemente editada por El perro y la rana, extraemos de esta incisiva obra algunos
fragmentos para su reflexión
PASCUAL SERRANO/SANTIAGO ALBA.
Los medios de comunicación pueden en algunas situaciones llegar a ser grandes aliados de la guerra y de la agresión. Este es el enfoque que evalúan los autores del libro: Medios Violentos. Palabras e imágenes para la guerra, Pascual Serrano y Santiago Alba. La publicación fue recientemente editada por El perro y la rana, extraemos de esta incisiva obra algunos
fragmentos para su reflexión
Medios, cerebros de un golpe de Estado.
En Venezuela, los medios opositores en marzo del año 2002 llevaban semanas convocando a una masiva manifestación contra el gobierno. Esta se autorizó como tantas otras puesto que los organizadores la presentaron como pacífica. Durante la manifestación, tanto en el lugar como desde las televisiones opositoras, se hizo un llamamiento para que los manifestantes se desviaran de su recorrido y se dirigiesen hacia el palacio presidencial de Miraflores en Caracas para enfrentarse a la guardia presidencial. El titular en ediciones extraordinarias de la prensa repartida entre los manifestantes era: “Todos a Miraflores”. Era una frase que no cesaba de
repetirse en las televisiones. Incluso ya se tenían preparadas las declaraciones de los opositores acusando a Chávez de los manifestantes muertos antes de que los hubiera.
repetirse en las televisiones. Incluso ya se tenían preparadas las declaraciones de los opositores acusando a Chávez de los manifestantes muertos antes de que los hubiera.
Esos medios, cuando lograron que un grupo de militares secuestraran al presidente, informaron que había renunciado voluntariamente. El odio que generó la campaña mediática con objeto de derrocar un gobierno se demostró irrefrenable, hasta el punto de que los grupos antichavistas comenzaron la caza de líderes y responsables gubernamentales del gobierno derrocado. Cientos
de personas rodearon la embajada cubana indignados por la supuesta influencia que, se suponía, tenía ese país en la política de Chávez y cortaron el suministro eléctrico y el de agua a golpes contra las instalaciones, lanzaban objetos contra el edificio que se vio asediado por esos grupos violentos en lo que suponía una flagrante violación de las normas internacionales.
Y cuando comenzaron a bajar de los cerros los manifestantes que reclamaban la vuelta del presidente, los medios comenzaron a emitir dibujos animados como única programación.
La virulencia y el odio de los medios venezolanos contra el gobierno eran, y siguen siendo, espectaculares. Recuerdoa un comentarista político describiendo cómo el presidente cada día que pasaba se le iba conformando la cara hasta parecerse a un hombre de cromagnon,
“observen sus pómulos cada vez más pronunciados, su mandíbula agrandada”,
decía el analista. Era un discurso xenófobo que buscaba despertar el odio entre la audiencia. Del mismo modo, en aquellos disturbios del 11 de abril las cámaras captaron a tres partidarios de
Chávez disparando desde un céntrico puente de Caracas. La versión opositora es que disparaban contra una pacífica marcha de manifestantes. Finalmente, el juicio demostró que se defendían de
unos policías metropolitanos que les atacaban desde un edificio cercano, y que actuaban bajo el mando de un alcaldeantichavista. Debajo del puente no había llegado manifestación alguna.
Durante el año que tardó en dictarse la sentencia, los medios opositores estuvieron
emitiendo todos los días una media de tres veces las imágenes de los partidarios de Chávez disparando sus armas cortas con una voz en off que decía “obsérvese a los pistoleros, a los asesinos, cómo descargan la pistola y la vuelven a cargar, sobre la marcha indefensa
En la conmemoración del año de aquellos sucesos, en abril de 2003, de nuevo la oposición convocó a movilizaciones y concentración en el trágico puente Llaguno. Desde un mes antes,
un slogan televisivo se repetía en las televisiones venezolanos: “Vamos por ellos”.Tuve la oportunidad de estar presente en aquellas fechas. Algunos partidarios de Chávez también se dirigieron al lugar mientras la mayoría esperaba expectante en sus barrios esperando instrucciones. No se movilizó ningún venezolano a la convocatoria opositora.
No funcionó el llamado a la violencia. El pueblo había tomado nota de lo sucedido el año anterior, pero los medios no. Quizás porque los primeros sabían que tenían algo que perder, la vida; y los segundos, con su habitual impunidad, nose jugaban nada.
un slogan televisivo se repetía en las televisiones venezolanos: “Vamos por ellos”.Tuve la oportunidad de estar presente en aquellas fechas. Algunos partidarios de Chávez también se dirigieron al lugar mientras la mayoría esperaba expectante en sus barrios esperando instrucciones. No se movilizó ningún venezolano a la convocatoria opositora.
No funcionó el llamado a la violencia. El pueblo había tomado nota de lo sucedido el año anterior, pero los medios no. Quizás porque los primeros sabían que tenían algo que perder, la vida; y los segundos, con su habitual impunidad, nose jugaban nada.
Articulo tomado de la revista A PLENA VOZ.
Edición N° 41
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